Santiago, apóstol y peregrino
Celebramos a Santiago Apóstol, patrono de España. Esta fiesta nos habla de
las raíces apostólicas de nuestra fe. También nos invita a descubrir la vida
como peregrinación: camino guiado por Cristo, con una meta que orienta nuestros
pasos y da sentido a lo que vivimos (encuentros, cansancios, momentos de
hermosura o de dificultad…).
Desde esta clave de camino podemos también leer las lecturas de hoy. Hay un
itinerario vital, en que aquellos discípulos que buscaban puestos en el Reino (“uno a tu derecha y otro a tu izquierda”)
llegarán a convertirse en apóstoles dispuestos a dar la vida por el Evangelio (“mi cáliz lo beberéis”). Pedro, Santiago
y Juan son los discípulos más cercanos a Jesús. Y esa cercanía es un progresivo
camino de acercamiento a El y a su propuesta de Vida (servicio, entrega,
arraigo en el amor del Padre…), hasta comprenderla y vivirla.
Esa cercanía es experiencia de confianza, como escuchamos a S. Pablo (2 Cor 4, 7-15). Conciencia de la
propia fragilidad y pobreza. Pero sobre todo, de que, “en vasijas de barro”, llevamos un tesoro que se nos ha regalado, y
nos acompaña la fuerza del Espíritu, capaz de vencer las dificultades e incluso
la muerte (“sabiendo que quien resucitó
al Señor Jesús también nos resucitará a nosotros”).
Y es la clave del dinamismo evangelizador, lleno de energía y valor ("hay
que obedecer a Dios antes que a los hombres", Hch 5, 29), que los hace
capaces de vencer miedos y complejos, para transmitir la vida de Jesús. Serán
capaces de dar la vida por el Evangelio, porque saben que en Cristo encuentran
la vida que vence toda muerte.
Cabe apuntar también que todas las lecturas, hoy, hablan en plural. Seguir
a Jesús es un camino compartido. Jesús reúne a los discípulos (tentados de dividirse
por sus diferencias y ambiciones personales), y nos llama a servir, a construir
comunidad.



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