"¿Cuál de los dos cumplió la voluntad de su padre?" (Mt 21, 28-32)
El domingo anterior daba la vuelta a las categorías de " últimos " y " primeros ", para subrayar la misericordia de Dios que busca a todos, y que nos llama a vivir desde la gratuidad. Hoy, Jesús da un paso más. Ya está en Jerusalén, próximo a la cruz. Y denuncia, de forma abierta, la hipocresía de las autoridades judías. Su planteamiento va más allá de lo moral: el “ trabajo ” al que se refiere la parábola es la conversión, que Juan Bautista predicaba. Es orientar radicalmente nuestra vida a Dios. Algo que ya estaba en la Ley, tal como la expresa el Deuteronomio: “Escucha, Israel: Yahveh es el único Señor. Amarás a Yahveh tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza” (Dt 6, 4-5). Lo que hace " primeros " a aquellos pecadores públicos (publicanos, prostitutas...), es que ellos son conscientes que necesitan ser salvados, y han escuchado y acogido la llamada a la conversión. Los fariseos, sin embargo, se sienten seguros en sí mismos,...








