"Bienaventurados" (Mt 5, 1-12)
Este año, la Fiesta de Todos los Santos y el Recuerdo (Conmemoración) de todos los Difuntos, nos encuentra de luto, por las víctimas del último accidente ferroviario. Una tragedia que (aunque podía y debía haberse evitado), nos hace sentir, una vez más, la fragilidad de la condición humana. Y también pone de manifiesto, por otra parte, la capacidad de solidaridad de las personas: los habitantes de Urda y los pueblos cercanos… Como nos dice hoy san Juan, somos hijos de Dios, aunque eso no resulta evidente en este mundo, que sabe poco de Dios. Dios ha puesto en nuestros corazones algo de su vida, su capacidad de amar. Hablar de santidad es hablar de esa vida de Dios, que es fuente de bondad y hermosura, de paz y solidaridad. Esa vida de Dios (amor, paz, equilibrio) es, a la vez, lo que nos hace más humanos. Por esto, hablar de santidad es hablar de vida humana desarrollada en plenitud. Plenitud dentro de cabe en las situaciones concretas, limitadas y ambigüas de nuestr...








