“Bienaventurados” (Mt 5, 1-12)
El domingo pasado, Mateo nos presentaba la misión de Jesús, “ enseñando…, proclamando la buena Nueva del Reino y curando toda enfermedad…” (Mt 4, 23. Ahora nos ofrece sus enseñanzas en el Sermón de la Montaña. La de hoy es una palabra fundamental. Por eso Mateo nos dice que Jesús “ se sentó ” como Maestro que enseña. Y nos sitúa en el monte, el lugar donde Dios se reveló a Moisés y dio al pueblo la Ley. Aquella Alianza, con el Decálogo, no fue del todo entendida. Muchos la comprendieron de forma legalista, como si el hombre pudiera cumplir unas normas y “ exigirle ” a Dios la salvación. Además esa Ley nunca termina de ser cumplida por el hombre (¿quién logra vivir en plenitud todo lo que enseña?), y muchas veces fue dejada de lado. Jesús viene a dar plenitud a aquella Alianza (Mt 5,17), y habla de una forma nueva, con otra lógica. Por eso empieza hablando de los pobres en el espíritu. Esta expresión se refiere a los anawim : aquellos que, por su falta de riquezas o de pode...






